viernes, 26 de noviembre de 2010

PHI PHI ISLAND, UNA PUERTA AL CIELO

Atardecer en Phi Phi Island
  
Cielo y mar se confunden en las islas Phi Phi (Koh Phi Phi)
En el Ferry de la tarde, me despido de Rafael e inicio mi viaje con destino a una de las islas mas hermosas del mundo, Koh Phi Phi en Thailandia. Para llegar a Koh Phi Phi, no es sencillo, cambios de medios de transporte e incluso pasar una noche de hotel en el camino si no consigues llegar a tiempo al Ferry (algo casi seguro). 

En mi. ultimo post, comentaba que empezaban las complicaciones y es que como digo, acababa de salir de Malasia, desde Lankawi en el Ferry, (su precio menos de cuatro euros), pero al llegar a Satun, pueblo portuario de Thailandia, mi suerte se giró. Nada mas llegar al pequeño y vacío puerto de esta población, un agente de venta de billetes me agobiaba pretendiéndome vender un billete de autocar a precio de escándalo a Krabi, la ciudad que me conectaba por mar con Koh Phi Phi. Lo mas increíble es que la policía de inmigración estaba permitiendo esa situación, casi mas pendientes de si aceptaba el billete que de comprobar que mi visado y mi pasaporte eran correctos. Como a estas alturas uno ya es zorro viejo con este tipo de agencias, le digo al agente que me deje en paz, que he de pensar que he de hacer. Decido entonces coger un taxi, y casualmente el único conductor de taxi es el mismo agente que pretende venderme el billete de autocar. Le pregunto por el precio para ir a la ciudad y me pide lo mismo que por el billete de autocar a Krabi. No daba crédito, pero el colmo viene cuando decido cambiar de moneda y ¿adivináis quien era el que cambiaba la moneda? Si! el mismo agente de ventas! Bueno, era una situación como poco surrealista. No me dejaba mas opción que aceptar su deshonesta y mafiosa oferta. Me pide 600 bahts (13 euros) por ir a Krabi, cuando era consciente de que su precio real no pasaba de 300 bahts. Consigo rebajarle 100 bahts y al final compro el billete por poco mas de 11 euros. Lo peor era que llegaría a Krabi de madrugada y buscar un hotel para así al día siguiente salir hacia Koh Phi Phi podría ser como poco una odisea. El agente me lleva en su destartalada moto a la estación de autobuses de Satun, no sin antes pasar por un poblado que daba miedo en la que hizo una parada “extraña” y que prefiero no averiguar el porque.

Pero al menos el agente tuvo la delicadeza de no dejarme solo en la estación de autobuses. Fueron dos horas de espera en la que ranas, mosquitos y todo tipo de insecto me atacaba. Al fin, y tras contarme el agente todas sus penas, cojo el autocar que me iba a llevar a Krabi. Tras cuatro horas de viaje, llego a las doce la noche a Krabi. Solo hay un elegante hotel cerca de la parada. El precio, 12 euros me tiraba para atrás, pero al final decido cogerlo, ya que una fuerte lluvia me quitaba las ganas de iniciar ninguna búsqueda. Se que pensareis que 12 euros no es caro, pero nunca he pagado mas de 7 euros por sitios geniales.

 
 A la mañana siguiente cojo el Ferry al paraíso por excelencia,  y si, ya se que Lankawi para mi era un paraíso, pero es como probar primero el arroz a la cubana y luego una paella. Tras pagar 300 bahts (menos de 10 euros) y tras hora y media de navegación llego a Koh Phi Phi, la isla no solo famosa por sus aguas azul turquesa, sino también porque aquí se rodó la película “la playa” de Leonardo Di Caprio.


Este es el lugar en el que uno quiere morir, es como una puerta de entrada al cielo ¿recordáis el típico salvapantallas de isla de arena blanca y con agua cristalina? Bueno esto es Koh Phi Phi y todas las islas que la rodean.

Decidí coger mi hotel por Internet ya que imaginaba que las agencias me asaltarían nada mas llegar a puerto, como por cierto hicieron. Me permití otro de esos caprichos, que al final salen baratos. Me alquile un bungalow privado en medio de la isla, rodeado de palmeras y junto a un lago. Su precio, unos 20 euros noche. Y lo mejor su dueño, un ingles que se desvivía porque todo estuviese correcto. Lo dicho, otro de esos aciertos, tan necesarios cuando uno viaja solo. Pero nuevamente no me sentía solo. En la misma recepción del hotel conozco a dos madrileños, con los que acabo pasando los dos días de mi estancia en la isla. Gente majísima y que casualmente van a hacer la misma excursión que yo quería hacer. 

Pero antes de seguir os pongo en antecedentes. Koh Phi Phi fue devastada por el Tsunami del 2004, el que mató a mas de 200.000 personas, y ahora posee un parque donde se recuerda a las victimas. Paseando por esta isla y por las islas colindantes, uno puede encontrar decenas de carteles de advierten hasta donde llego el Tsunami y carteles de evacuación en caso de un nuevo Tsunami. En mi camino hacia mi bungalow, reconozco al hotel desde el que se grabaron las famosas imágenes de la ola producida por el Tsunami, entrando en el jardín y la piscina del mismo. Me resultaba bastante fuerte.


Pero voy a dejar de hablar del pasado mas horrible de la isla. La isla entera se puede recorrer andando. Es una isla con dos playas principales, llena de calles estrechas y una población solo de turistas Sus aguas son de un fuerte azul turquesa que deja boquiabierto a cualquiera y las playas tremendamente hermosas de día y de noche. Cientos de restaurantes juntos unos con otros se encuentran por toda la isla y los precios de la isla son económicos, comparados con los sitios turísticos españoles.

Comer sin privarse de nada en un buen sitio puede salir por menos de 4 euros y tomarse varias copas por la noche…gratis, ya que decenas de jóvenes europeos que están trabajando a cambio de comida y alojamiento, te ofrecen invitaciones a sitios con los que se incluye el “cubalitro”, aquí conocido como “Bucket” y uno, combinando las invitaciones, puede coger una impresionante borrachera por el precio de cero euros. Como sabéis paso del alcohol, pero reconozco que me bebí un par de Buckets por la cara.



Además esta isla ofrece gran variedad de actividades que son realmente apasionantes. La mas popular además del submarinismo (diving),es la del tour que te lleva a las islas cercanas, donde se puede hacer snorkel y acabar el día viendo atardecer desde el mar. Me decanté junto a mis nuevos amigos los madrileños, por esta actividad. El recorrido simple y tremendamente hermoso. Snorkel junto a la isla de Koh Phi Phi, nadar en Bamboo Island, visita a Mosquito Island, visita Monkey Island, hacer snorkel junto a la cueva de los vikingos, visita a Maya Bay (la isla de la película de “la playa”) y ver atardecer de regreso al bungalow. El coste de la excursión que incluía una pobre comida fue de 400 bahts, es decir 10 euros, de todas maneras un precio muy bajo comparado con los touroperadores de Phuket. No ir, es poco menos que una ofensa al sentido común. Pero ¿Qué ofrecen estas islas?

Bamboo Island

Arena blanca por todas partes, verdes palmeras y lo mejor el agua mas azul y cristalina que jamás he visto. Unos pocos nativos nos esperan a la llegada, pero en mi caso decidí dirigirme a la playa, es un paisaje demasiado hermoso para creer que es real. Es simplemente una de estas cosas, que uno no puede explicar, hay que verlas. Sin duda mi isla preferida.





Monkey Island

Obviamente el nombre de la isla es por los cientos de monos que en ella viven. Cuando llegamos, decenas de monos se acercaban para que les diéramos comida. Sus playas igual de hermosas que las de todas las islas del entorno, pero poco mas que ver en ella. Al menos pasas un buen rato riéndote con los monos.




Mosquito Island

Lugar de parada para hacer snorkel. Miles de peces de colores me rodean. Los corales, no son gran cosa debido al Tsunami y la zona tardara en recuperarse, pero el hecho de bajar varios metros hacia la profundidad y ver la gran biodiversidad que hay, te hace sentirte muy bien. Es otro de esos lugares mágicos, en este caso bajo el agua al que es imprescindible ir.



 Maya Bay Island

La mas esperada. Sus playas se hicieron famosas en todo el mundo tras rodarse aquí la película “la playa” con Leonardo Dicaprio como protagonista. Desgraciadamente la marea ya ha bajado mucho porque ya es tarde, y el sol no brilla sobre sus aguas como cuando es mas temprano, pero aun así, la belleza de la isla es paradisíaca. Al entrar en la isla, esta hace un efecto, como si la playa (la de la película), no se viese, es como si estuviese escondida dentro de la isla.

Luego puedes atravesar la isla de una lado a otro hasta llegar a su otra playa principal, en menos de veinte minutos. Algunos operadores, te ofrecen la posibilidad de pasar allí la noche, en tiendas de campaña,  pero eso suena tan caro que ni siguiera me lo planteo. Independientemente de eso, la pequeña isla esta muy bien acondicionada y te invita a pasar al menos un buen rato en ella.

Atardecer en Koh Phi Phi Island

“Sunset”, eso es lo que la mayoría de los que hemos cogido el barco deseábamos que llegara.  La canoa de bambú en la que vamos, para sus motores unos 500 metros antes de llegar a Koh Phi Phi. Entonces el cielo adquiere ese color rojizo característico y podemos disfrutar de un maravilla mas del mundo. El silencio envuelve a la barca y no tienes ninguna prisa por volver a Koh Phi Phi.


Y eso a lo que se refiere un día en la isla. Pero la noche es vibrante. Toda la marcha esta en las playas y nada tienen que envidiar a las playas ibicencas. La playa adquiere un color especial al anochecer porque todos sus pubs tienen miles de bombillas de colores y cientos de velas están sobre la arena de la playa. Incluso hay quien se atreve a lanzar farolillos hacia el cielo, creando con todo esto, un precioso crisol de luces y colores. Pero lo mas llamativo es un espectáculo del que toda la gente habla. Son cuatro jóvenes que en el Pub Hippies, durante una hora deleitan a los clientes con malabarismos, en los que el fuego es su principal protagonista, una atracción majestuosa, algo que por desgracia no pude dejar fotografiado con mi cámara. La música, la gente guapa del lugar, la playa, la brisa…todos estos ingredientes hacen que Koh Phi Phi, sea la isla perfecta para pasar unas increíbles vacaciones.

Una imagen vale mas que mil palabras, así pues aquí os dejo algunas fotos del entorno. En mi opinión es una isla que uno debe de visitar seguro, si se viene al sudeste asiático. Como he dicho, Koh Phi Phi es una puerta entre el cielo y la tierra.

Emprendo mi viaje  a Phuket, con la esperanza que las playas de esta importante isla tailandesa, estén a la altura de las de Phi Phi, aunque creo que eso será bastante difícil. Aun no he decidido cuantos días me quedare en Phuket, pero vamos, todo dependerá de lo que allí me encuentre.












domingo, 21 de noviembre de 2010

NAVEGANDO HACIA LAS ISLAS DE PENANG Y LANKAWI




¿Qué es para vosotros el paraíso? Bueno, creo que para la inmensa mayoría de las personas, puede ser una isla con playas de fina arena blanca, aguas cristalinas y hermosas palmeras.

En el noroeste de Malasia, casi en la frontera marítima con Thailandia, hay decenas de hermosas islas, pero las que mas destacan son Penang y Lankawi.


Penang es una isla mas famosa por sus edificios que por sus playas. Pero la mayoría de los turistas que hacen escala en esta isla, son conocedores de ello. Decidí reservar un hotel diferente, lejos de apartamentos cutres y ruidosos. Otro acierto, (no siempre me he de equivocar). Hutton Lodge, es una pequeña mansión,  ubicada en el centro de Georgetown, en la isla de Penang, cerca de todas las zonas de moda y centros comerciales y por unos 8 euros uno puede dormir en una habitación compartida o por un poco mas, tener una habitación privada. Por cierto Georgetown fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.


Como mi instancia en Penang no iba a ser superior a cuatro días, me organicé un itinerario bastante completo, lo que no imaginaba es que ese “planning” iba a verse alterado (para bien) por un desconocido. Cuando me dirigia a ver la playa, un sevillano llamado Rafael que también viajaba solo, se me presentó. Empezamos hablar y antes de que acabase el día ya habíamos decido viajar juntos los próximos días. En ningún momento de este viaje, me he sentido solo, y si ademas tienes la suerte de conocer gente como Rafael, el viaje puede acabar siendo perfecto.

Pero volviendo a la playa, como decía es cierto que las playas de Penang no son su fuerte (la de la foto principal es de Lankawi). Son similares a las de Valencia, no son malas, pero tampoco espectaculares. A pesar de ello los atractivos de Penang son enormes. Decenas de mansiones, algunas de ellas abandonadas, se agolpan junto a la playa.

Y en Georgetown, pueblo principal de la isla, los templos de las principales religiones del país, así como sus edificios coloniales, son de gran belleza. Parece que alguien decidió crear una pequeña “Paris” en esta isla. Por cierto, en esta isla se rodó parte de la película “Ana y el rey” y entre los escenarios mas famosos, el edificio que se encuentra junto al ayuntamiento, uno de los mas hermosos de la ciudad.

Pero la mejor manera de recorrer la mayoría de las islas, es alquilando una Scooter. Las hay automáticas por 30 RMB diarios, (unos tres euros). Así pues Rafael y yo, alquilamos una moto cada uno y decidimos cruzar toda la isla por sus cuatro puntos cardinales. El deposito lleno por menos de un euro y con la ilusión de aventurarnos a la búsqueda de hermosas calas y pequeñas poblaciones, olvidadas por los turistas. Y como esperábamos, la ruta no nos decepciono. Miles de palmeras y frondosa vegetación nos acompañaban en nuestro recorrido y perdidas calas se dejaban entrever a nuestro paso.

Al mismo tiempo, cuando nos cruzábamos con los nativos, estos nos saludaban siempre con una sonrisa. Era algo que me emocionaba, siempre esa sonrisa en cualquier parte, algo tan gratuito, pero a veces tan escaso en nuestra “avanzada” sociedad. Y es que los malayos no saben lo que es el stress, no entienden de agobios, ni de enfados en el tráfico, ni parecen tener preocupaciones, solo sonríen constantemente, como si los problemas no fueran con ellos.

Durante horas recorrimos Penang,  pero esas horas se hacían cortas ante tanta maravilla. Y tras cruzar la isla, nos reservamos algo de gasolina para ver sus templos. El mas importante se encuentra a las afueras de Georgetown y es un templo budista. Su cúpula blanca se divisa desde toda la ciudad y vale la pena visitarlo, ya que nada tiene que envidiar a los templos que se encuentran en China. Pero además de ese Templo budista, están el Templo musulmán con sus elegantes minaretes negros, o el Templo indio con decenas de figuras enroscándose hasta la cúspide de su techo central. Lo dicho, los Templos de Penang son tan hermosos que pueden competir con los mejores del país.

Pero Penang también es famoso porque posee una extensión del Parque Nacional de Malasia conocido como Taman Negara.


Es el lugar ideal para los apasionados del Trekking y del senderismo, y aunque a mi no me llama mucho eso de andar entre ramas, reconozco que me quede impresionando ante la majestuosidad del mismo. Recorrer el parque junto a la playa te puede llevar todo un día, y Rafael y yo decidimos hacer tan solo una de sus dos largas rutas. Por cierto, se puede acampar en el, ya que hay buenas instalaciones para ello. Lo dicho muy recomendable.

Y tras pasar cuatro días en Penang, nos dirigimos a Lankawi. Si, este es el paraíso playero del que os hablaba. Uno de los lugares mas hermosos que jamás he visto, y donde la temperatura no baja de los 30ºC.

Desgraciadamente solo teníamos un par de días aquí, ya que había decidido conocer varias islas similares, y en Lankawi a diferencia de Penang, no es necesario estar mas de dos o tres días. Por ello nada mas llegar alquilamos otra Scooter y nos dirigimos al que es su mayor atracción, el “cable car”, un teleférico que se eleva casi mil metros de altura, y que tiene una subida tan vertiginosa, que uno se lo ha de pensar antes de cogerlo.

El teleférico además de ofrecerte unas vistas increíbles de la isla y de las islas cercanas, también te da la posibilidad de poder cruzar un puente (el mas extraño que jamás he visto), que con su forma curvada crea una mejor vista de la isla. Al llegar a la cima de la montaña, los casi mil metros de altura dejan ver un paisaje espectacular. Miles de árboles impiden ver otra cosa que no sea el color verde de la isla. Junto a ella decenas de pequeñas islas, algunas de ellas vírgenes, adornan el paisaje malayo. Por cierto, el precio del teleférico es de 7 euros y por supuesto, vale la pena pagarlo.

Pero llega el momento mas esperado para mi. Quería descubrir las famosas playas de las que tanto había oído hablar. Junto a mi hotel se encuentra la más popular de estas playas y también el mercado mas turístico de la isla. La playa de Pantai Cenang es ese paraíso soñado. Fina arena blanca, aguas cristalinas y hermosas verdes palmeras. Un paisaje hermoso, tanto que uno quiere ser participe de el, sea como sea. De igual manera, a pesar de su belleza, soy conocedor, de que esta playa esta muy explotada y de que las mejores playas, mas hermosas si caben que esta, se encuentran en las islas cercanas, por lo que me reservo el esplendor de ellas, para mas adelante.

Como no es temporada alta, Rafael y yo somos afortunados, ya que apenas hay turistas y la imagen de anuncio televisivo es perfecta, y uno no quiere marcharse jamás de ese lugar. Lo mas negativo del entorno son los muchos hoteles que se encuentran junto a la orilla, algo impensable con nuestra Ley de Costas, y que aquí poco mas que llegan al agua. Desgraciadamente el afán de dinero, ha llegado hasta este lugar. Tan solo hace veinte años que la isla cambió, nos comenta un taxista. Pero sus gentes que entonces eran pobres, vieron una salida a su situación con la llegada de turistas, y no dudaron en dejarse seducir por el billete que todo lo puede. Hoy todos tienen trabajo, pero comprar una casa aquí es casi imposible. Es un destino privilegiado, para unos pocos.


Mustafa que así es como se llama el taxista que nos va a dejar en el Ferry para que continuemos Rafael y yo nuestro viaje por separado, nos comenta, que el símbolo de la isla es un águila. Yo ya lo sabía, ya que no solo es un símbolo de Lankawi, también es un símbolo de Malasia. La estatua de un águila de enormes dimensiones recibe a los turistas que llegan en Ferry a esta isla. Lankawi, en malayo significa, “la roca del águila” y es que a su llegada a esta isla, los nativos al encontrar tantos águilas en ella, le pusieron dicho nombre. Durante nuestra estancia solo vimos un águila, pero en nuestros desplazamientos en moto por la isla, otros animales se cruzaban en nuestro camino: monos, bueyes, gallinas, etc. Era como estar de Safari, pero con animales mas domesticados. 

Y como digo, debemos de proseguir nuestro camino. Rafael se dirige hacia la India, lugar donde esta estudiando un Master. Yo me dirijo en Ferry a Thailandia, con la intención de llegar a Koh Phi Phi, la isla de la película “la playa” de Leonardo Dicaprio. Pero como os comentare en el siguiente capitulo, las cosas empiezan a complicarse, aunque como siempre digo, todo forma parte de esta aventura.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

LOS MONZONES DE KUALA LUMPUR

Ya he llegado a Malasia, uno de los paraísos más impresionantes del planeta. Pero como comentaba en el capitulo anterior, lo he hecho en plena época de monzones, Ole! Los monzones no son lluvias, son directamente diluvios universales. Ya he sufrido sus consecuencias, y no os podéis imaginar lo que es eso. Jamás en mi vida he visto llover de esa manera y con esa intensidad. Afortunadamente suelen ser por la tarde, al menos aquí en Malasia, así es que, aprovecho la mañana y la noche para ver la ciudad y sus cercanías.

Mi llegada a Kuala Lumpur perfecta. Al llegar al aeropuerto, un tren rápido te acerca a la ciudad, aunque su precio es bastante caro (35 RMB) algo así como 9 euros.

Kuala Lumpur es una ciudad interracial. Indios, árabes, chinos, blancos, y toda raza humana viviente que hay en la Tierra,  esta aquí. Lo cierto es que esa variedad interracial le da a Kuala Lumpur una distinción hermosa, con colores, sabores, arquitectura e incluso olores típicos, de cada uno de sus barrios. Sus gentes son lo mejor, de hecho por estos países a los que he ido viajado, me encuentro siempre gente amable que te ayuda sin pedir nada a cambio. Y Malasia es uno de esos países que puede presumir de ello, siempre hay una sonrisa tras una esquina.

Me alojé en un hostal céntrico, llamado Mata Hari, catalogado por los mochileros del mundo como el mejor hostal del pasado año. Un acierto ya que todo fue perfecto. Y lo mejor es que el hostal se encuentra situado entre el barrio chino, el barrio musulmán y el barrio indio, y uno cada día podía elegir donde ir sin apenas andar.


Y como no, una de mis primeras visitas fue a las famosas Torres Petronas. Las Petronas como aquí se les conoce, fueron los rascacielos mas altos del mundo durante varios años, hasta que el Burj Khalifa de Dubai, las destrono este año. Un puente une a dichos rascacielos, desde el cual se puede observar la ciudad. Hay tres tipos de tarifa, y según vas ascendiendo has de pagar mas cantidad. Mi consejo, es que si has subido a varios rascacielos de esta envergadura, puedes prescindir de esta vista, es como todas, eso si, no dejan de ser “los segundos rascacielos mas altos del mundo” y ese ya es un motivo para tener en cuenta. En su base un Mall mas, ya sabéis unos de esos centros comerciales de tiendas de primeras marcas inaccesibles a los pobres como yo.


Junto a ellas se encuentra un parque realmente precioso. Lo mas curioso del parque es que hasta tiene una piscina gratuita al que no le falta de nada, y que se abarrota sobretodo por la tarde. Por cierto, es curioso estar sentado entre sus majestuosos jardines y escuchar la llamada a la oración de una mezquita cercana.

Y es que Malasia es ante todo un país musulmán y eso es algo que esta muy presente en todas partes. Es curioso ver a las mujeres vestidas de negro y a las cuales apenas se les ven los ojos, e incluso se bañan en las hermosas playas malayas completamente tapadas, pero bueno, de esas playas os hablare mas adelante.




La prohibición a las conductas indecentes como dar un beso en público, esta en todas partes. Pero también os digo que no ha habido ni un solo momento de este viaje en el que me haya sentido amenazado por delincuentes o inseguro, algo que en España los turistas no pueden decir.




Las Petronas son hermosas de día, pero aun mas de noche. Ese es el momento cuando realmente se han de visitar. Su luminosidad es espectacular y cientos de personas se agolpan para ver como al anochecer adquieren un color especial. Es visita obligada si uno esta un par de días en Kuala Lumpur. Por cierto, ese es el tiempo que he estado en la ciudad, solo dos días, y es que la ciudad ofrece bastantes cosas, pero prefiero enfocar mi estancia en las playas y montañas de Malasia, y es que, apesar de que por culpa de los monzones, muchas de ellas están cerradas, los pocos paisajes a los que se pueden acceder, no hay que dejarlos pasar.





Tras ver lo mas interesante de la ciudad, mi segundo día lo dedique a ver las Batu Caves (cuevas Batu) que se encuentran a 10 Km. de la ciudad. Se puede acceder a ellas por tren y su precio es de solo 25 céntimos de euros el trayecto ida y vuelta. Las cuevas son espectaculares sobretodo por fuera, ya que una enorme figura de Murugan, te da la bienvenida, eso si junto a unas interminables escaleras que hay que subir para poder acceder a ellas. Este es un lugar religioso hindú y cientos de personas de medio mundo llegan con graves heridas hasta ellas, después de hacer sacrificios que rozan mas lo gore, que lo espiritual.


Al subir las escaleras cientos de monos nos esperan. Corren sueltos de un lado para otro, esperando que les des algo de comida. Y casi podría decir que esa es la principal atracción de las cuevas, porque lo cierto es que no hay mucho mas que ver, ya que no son profundas, ni tienen largas cavidades, simplemente dos salas enormes principales y poco mas. Pero como digo, es lugar de visita obligada en Kuala Lumpur.


Pero una de las principales atracciones no pude verla debido a las lluvias. Cerca de Kuala Lumpur hay un territorio donde existe la mayor concentración del mundo de luciérnagas. Dicen que es un espectáculo nocturno único, ya que es como si todo el bosque estuviese iluminado. Desgraciadamente los monzones me impidieron visitar este fenómeno de la naturaleza, que espero poder ver algún día. Si vas a Kuala Lumpur…no olvides verlo!

Pero mi viaje continua por Malasia, y ahora tocan las playas….

Preparandome para las playas en Batu Cave


domingo, 14 de noviembre de 2010

SINGAPUR, UN TROCITO DEL CIELO EN LATIERRA


Volaba  con la aerolínea de bajo coste JetStar por solo 50 euros, desde Hong Kong a Singapur. Cuando el avión se disponía aterrizar, empecé a entender que me encontraba en un paisaje muy distinto al que estaba ya acostumbrado. Desde el cielo, miles de palmeras dejaban entrever que este país nada tenia que ver con lo visto hasta ahora. El clima de este pequeño país, es sobretodo muy caluroso.


Singapur es un pequeño pais, entre Malasia e Indonesia y apesar de su pequeño tamaño es el segundo país del mundo con mas densidad de población y el cuarto centro financiero a nivel mundial. Si te preguntas que hay que ver aquí, la verdad es que mas bien poco, los autoctonos dicen que es un pais aburrido, pero si vienes al sureste asiático, este es otro lugar al que vale la pena visitar, aunque tan solo se por un par de días como yo he hecho.

Nada mas llegar te das cuenta de que algo raro pasa. No hay ruidos, nadie usa el claxon en el coche, no se oyen las sirenas de las ambulancias, nadie grita, la ciudad es extremadamente silenciosa e impecablemente limpia, por no haber no hay ni mendigos, es como si fuese una sociedad perfecta, mas bien sacada de una película estilo el show de Truman. Pero todo tiene una explicación. La ley aquí es severa, perdón, muy severa contra todo aquel que no cumpla las normas de convivencia. A diferencia de España, aquí el delincuente no sale de comisaria antes que la victima, no se les da maravillosas cárceles, y ni mucho menos se les excarcela por buen comportamiento. Aquí el delincuente no existe. Solo por entrar droga al país, aunque sean pequeñas cantidades, la condena es la pena de muerte. Robar no esta en la mente de  nadie, ya que las penas son desorbitadas, y no vereis ni una sola pintada en las calles. Un joven americano que realizó una pintada, fue condenado por un Juez a 15 latigazos, que tras las protestas de Estados Unidos se rebajaron a 7. Y es que Singapur es famoso porque aquí esta prohibido casi todo, con altísimas multas en caso de no respetar la Ley. Prohibido el nudismo, prohibida la venta de chicles, prohibido fumar en casi todas partes, prohibido tirar algo al suelo, prohibido beber en la calle, prohibido, prohibido, prohibido, esa es la palabra que hace posible que esta sociedad parezca irreal, pero que al mismo tiempo le confiere a Singapur una belleza y una paz casi increíble. En definitiva, aqui no vereis policias por las calles, porque no hay nadie que se atreva a delinquir. Un país alejado de toda pobreza y que invita a la gente de bien a ser el lugar idóneo para vivir.


La vida aquí  a nivel económico, es como en España. Los salarios similares, los precios idénticos, e incluso salir de copas sale un poco mas caro que en España. Pero no hay apenas diferencias, salvo que su nivel de desempleo es casi inexistente comparado con España, algo facil de entender con la que nos esta cayendo.

Pero esta ciudad o país como querais llamarlo tiene algo que ofrecer. Junto a su centro financiero se encuentra el principal simbolo de la ciudad, la estatua de Merlion, una especie de leon, que ademas es una fuente.







Y justo enfrente se encuentra el hotel mas llamativo de la ciudad,  el Marina Bay, un hotel que consta de tres rascacielos y en su parte de arriba, tiene una enorme terraza con forma de barco, y que es lugar de entretenimiento de los clientes, con una enorme piscina, decenas de palmeras y varios lugares de ocio.



Pero la isla mas popular de Singapur se llama Sentosa. Sentosa es el parque recreacional de los adultos, como un Disney World particular, donde uno puede disfrutar de infinidad de atracciones, pero por las que tiene que pagar altos precios.

Personalmente estuve en Sentosa, y lo mas divertido para mi fue el acceder atraves de un monorail a la isla en cuestión.
Esto es parte de la isla de Sentosa, pero prohibido a los bolsillos pobres y es como todo, si no hay dinero uno se pregunta que hace allí, y sobretodo en un sitio tan artificial.









Como mi estancia en esta ciudad coincidía con el sábado noche decidí pasar la noche de fiesta en Clarke Quay, la zona de copas mas popular de Singapur, donde se junta lo mas “pijo” de la ciudad. Las vistas junto al río son hermosas, sobretodo al anochecer. Es un sitio chic, imprescindible si uno quiere formar parte de esa atmosfera nocturna. Así pues pase una noche estupenda rodeado de gente asiática que se sentía atraída por el hecho de que un español se dejase caer por su pequeño país, en habitantes y extensión similar a Dinamarca.

Pero no hay mucho mas que hacer aquí. Los dos barrios mas populares a lo que etnias se refiere, son como no, la siempre Chinatown presente en todas las ciudades importantes del mundo y Little India. Lugares perfectos para ir de compras y regatear un poco y también disfrutar de sus casas pintadas de diferentes colores.


Pero este fin de semana coincidía con un encuentro internacional Manga, ya sabéis esos dibujos japoneses, en los que sus seguidores se disfrazan como auténticos freaks y siguen fieles a la causa manga. Pensé ir, pero los casi 30 euros que costaba la entrada al evento me tiro para atrás. Un precio muy caro para rodearme de freaks, y gente de lo mas extravagante.

Tras pasar un par de días en este país, como no tiene mucho mas que ofrecer, me marcho a Malasia. Se puede hacer en autobús desde Singapur, y el precio es de tan solo 10 euros. Desgraciadamente desconocía este hecho y decidí comprar un billete de avión, por unos 40 euros, como veis tampoco es una cantidad grande. Malasia tiene mucho que ofrecer, y allí pasare mis próximas dos semanas. Este pais es un paraiso terrenal, pero ya voy preparándome para sus lluvias, y es que voy a llegar en plena temporada de monzones y eso puede  estropear la visita a sus islas paradisiacas.

jueves, 11 de noviembre de 2010

HONG KONG, OTRA MARAVILLA DEL MUNDO



Dia treinta desde que inicié este viaje. Me despido de China y lo hago a lomos del tren-cama que une la ciudad de Guilin y Shenzhen, esta ultima fronteriza con Hong Kong. A primera hora de la mañana y sin haber conseguido dormir mas de dos horas seguidas, gracias a un bebe que no paraba de llorar a un metro de mi, llego a Shenzhen, ciudad que me conecta directamente a pie con la región de Hong Kong.

Hong Kong es la ciudad con mas habitantes por metro cuadrado del mundo y no es de extrañar, ya que cuando uno pisa sus calles, se encuentra rodeado por cientos de personas allá por donde ande. Hong Kong además de ser una ciudad, es también una región administrativa especial de China, casi como otro país.

Este pequeño país nada tiene que ver con la China que he visitado, pero para mi, su ciudad principal tiene un gran parecido a la ciudad china de Shangai. Cientos de rascacielos llenan la ciudad y sus calles son mas bien una copia de las de Chicago o Nueva York. La vida mas cara que en China, pero mas barata que en España y el lujo, una vez mas presente en esta parte del sureste asiático. Hasta siete Rolls Royce conté anoche llegando y saliendo del Hotel Península. Sus calles son un ir y venir de gentes, y lo mejor esta en su puerto, ya que todos los días a las ocho de la noche, además de disfrutar del Skyline de la ciudad, uno se queda poco menos que estupefacto al descubrir que la inmensa mayoría de los rascacielos del centro financiero, son participes de un show en el que la música y las luces son sus principales ingredientes en la misma bahia de Hong Kong.


Otro espectáculo que sorprende, que maravilla y que intento comprender,  y es que, como es posible que detrás de la seriedad que se respira en estos edificios financieros, se haya colado el humor y la música de la ciudad de Hong Kong.

Antes de seguir con lo que hay que ver y hacer en esta ciudad, he de comentar que en un foro de viajes, leí que si uno cuando iba a Hong Kong, no dormía en sus “mansiones” no podía decir que no había estado en Hong Kong. Consulte en Internet los precios de pasar la noche en estas “mansiones” y vi que era bastante barato, por lo que reserve dos noches en el centro de la ciudad. Aunque las fotos no me decían mucho daba la impresión que las susodichas mansiones no eran tales. Cual es mi sorpresa al llegar a la Mansión, cuando descubro que es el peor tugurio en el que jamás había dormido. Son famosas porque llevan aquí toda la vida, pero os lo digo de corazón, si alguna vez venís a Hong Kong, evitarlas a toda costa, eso, o preparaos para regresar a los mas oscuros años sesenta. Comparto habitación con un escritor americano alcohólico y con un canadiense que dice haberlo perdido todo en la vida. Como veis, personajes de novela negra, que gracias a Dios al menos son bastante agradables, eso si, el alcohólico, por mas que le insisto que no me gusta el alcohol, no para de hablarme de los precios del vino valenciano (me ha enseñado una botella de Font de la Figuera) y de las virtudes del Martini. Bueno, es parte de esta aventura, no solo iba a conocer a jóvenes interesados en política.

Pero continuando, mi estancia en Hong Kong es corta por lo que tengo que ser muy concreto respecto a lo que quiero ver en los dos días que voy a estar en la ciudad. Tras pasear por Nathan Road, calle comercial donde uno puede encontrar todo lo que a tecnología se refiere por muy poco dinero, pero de dudosa calidad, me dirijo directamente a la Avenida de las Estrellas, junto al puerto y cuyo fondo tiene el Ski Lynne de la ciudad, para encontrarme con la estatua de bronce de Bruce Lee, el famoso actor de karate que a pesar de haber nacido en San Francisco, tiene raíces por parte de sus padres con Hong Kong y su estatua es considerada uno de los símbolos principales de esta ciudad. Vale la pena pasear por este paseo y descubrir la placa de Bruce Lee o las huellas de Jackie Chan.

Después me embarco en el Ferry que te lleva a la parte financiera de la ciudad y que se encuentra enfrente de la península de Kowloon . El precio es de solo 2 dólares de Hong Kong, poco menos de 20 céntimos de euro. Al llegar a la parte financiera me doy cuenta de que es literalmente imposible andar por sus calles. Toda la parte financiera esta unida por pasarelas donde los peatones nos movemos entrando y saliendo de los rascacielos. Es algo insólito, es la primera ciudad que visito en mi vida, en la que he de desplazarme cruzando sus rascacielos por sus primeros pisos y no haciéndolo por la calle. Al principio puede ser desconcertante, pero enseguida le pillas el hilo, y cada vez que entras en uno de estos rascacielos, cientos de tiendas de lujo te acompañan en el recorrido. E insisto, es literalmente imposible hacerlo por tierra.

Me dirijo entonces a la escalera mecánica Record Guiness por ser la escalera mecánica mas larga del mundo, situada enfrente de Central, el puerto donde embarcan los pasajeros del Ferry. Con 800 metros de largo y un ascenso de 135 metros, os podéis hacer una idea de la pequeña paliza que me he dado. Nada especial, pero es interesante verla.

Seguidamente cojo un tranvía. Es una buena manera de ver la ciudad por solo 20 céntimos de euro. El tranvía recorre todo el centro financiero, así como los lugares mas conocidos e interesantes, pero recalco que no hace una ruta continua, hay que coger otro tranvia si decides regresar al punto de salida. Si lo cogeis en vuestra visita, no dudéis en subir al piso de arriba, vale la pena y ademas la vista es muy buena.


Pero ahora viene lo que para mi sin duda es lo mejor de Hong Kong. Es mi segundo día aquí y me vais a permitir una pequeña introducción. Siendo niño, allá por el setenta y algo, me encantaba ver fotografías de un libro llamado “Maravillas del Mundo”. Creo que por culpa de ese libro nació mi afición a viajar. Bueno el caso es, que en ese libro había una fotografía que me fascinaba por encima de cualquier otra, era la de un Buda gigante, en algún lugar del mundo y al cual se podía acceder por una puerta lateral. Ese Buda es el Buda más grande del mundo y se encuentra en la Isla de Landau, junto a la isla de Hong Kong. Por lo tanto tenía motivos más que suficientes para ir a visitarlo, cumplía un sueño de niño y a la vez, veía una maravilla del mundo. Este Buda de bronce, esta sentado al aire libre y descansa sereno sobre la altiplanicie de Ngong Ping en medio del espléndido paisaje de montaña de la isla de Lantau.

La majestuosa figura tiene 34 metros de altura,  y el trabajo de fundición duró más de 10 años. Para visitarlo es muy sencillo. Se puede llegar a el en metro, ya que hay conexión entre las islas por este medio de transporte. Luego, hay que coger un teleférico, donde por la cantidad de 10 euros, tienes unas vistas increíbles de la isla, así como el viaje de ida y vuelta y  que te dejara a pocos metros del Buda. Las fotos lo dicen todo. No es un Buda mas, como digo es una maravilla del mundo.

Junto al Buda se puede también visitar un Templo budista, del cual no pongo fotos, porque este no tiene mucho que ofrecer. Mas de lo mismo, pero no deja de ser una visita obligada, ya que se encuentra a pocos metros del gigante Buda.




Y con esto termino mi recorrido por Hong Kong. Creo que este “pequeño país” es para obligada si uno esta en el sureste asiático, pero tampoco es necesario pasar mas de tres días en el si uno va escaso de tiempo.

Mañana un nuevo día, y un nuevo país, Singapur, lugar en el que me han dicho que no es necesario estar tampoco mas de dos días, por ello volveré a centrarme en mis visitas turísticas.