En el noroeste de Malasia, casi en la frontera marítima con Thailandia, hay decenas de hermosas islas, pero las que mas destacan son Penang y Lankawi.
Penang es una isla mas famosa por sus edificios que por sus playas. Pero la mayoría de los turistas que hacen escala en esta isla, son conocedores de ello. Decidí reservar un hotel diferente, lejos de apartamentos cutres y ruidosos. Otro acierto, (no siempre me he de equivocar). Hutton Lodge, es una pequeña mansión, ubicada en el centro de Georgetown, en la isla de Penang, cerca de todas las zonas de moda y centros comerciales y por unos 8 euros uno puede dormir en una habitación compartida o por un poco mas, tener una habitación privada. Por cierto Georgetown fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Como mi instancia en Penang no iba a ser superior a cuatro días, me organicé un itinerario bastante completo, lo que no imaginaba es que ese “planning” iba a verse alterado (para bien) por un desconocido. Cuando me dirigia a ver la playa, un sevillano llamado Rafael que también viajaba solo, se me presentó. Empezamos hablar y antes de que acabase el día ya habíamos decido viajar juntos los próximos días. En ningún momento de este viaje, me he sentido solo, y si ademas tienes la suerte de conocer gente como Rafael, el viaje puede acabar siendo perfecto.
Pero volviendo a la playa, como decía es cierto que las playas de Penang no son su fuerte (la de la foto principal es de Lankawi). Son similares a las de Valencia, no son malas, pero tampoco espectaculares. A pesar de ello los atractivos de Penang son enormes. Decenas de mansiones, algunas de ellas abandonadas, se agolpan junto a la playa.
Y en Georgetown, pueblo principal de la isla, los templos de las principales religiones del país, así como sus edificios coloniales, son de gran belleza. Parece que alguien decidió crear una pequeña “Paris” en esta isla. Por cierto, en esta isla se rodó parte de la película “Ana y el rey” y entre los escenarios mas famosos, el edificio que se encuentra junto al ayuntamiento, uno de los mas hermosos de la ciudad.
Al mismo tiempo, cuando nos cruzábamos con los nativos, estos nos saludaban siempre con una sonrisa. Era algo que me emocionaba, siempre esa sonrisa en cualquier parte, algo tan gratuito, pero a veces tan escaso en nuestra “avanzada” sociedad. Y es que los malayos no saben lo que es el stress, no entienden de agobios, ni de enfados en el tráfico, ni parecen tener preocupaciones, solo sonríen constantemente, como si los problemas no fueran con ellos.
Pero Penang también es famoso porque posee una extensión del Parque Nacional de Malasia conocido como Taman Negara.
Y tras pasar cuatro días en Penang, nos dirigimos a Lankawi. Si, este es el paraíso playero del que os hablaba. Uno de los lugares mas hermosos que jamás he visto, y donde la temperatura no baja de los 30ºC .
Desgraciadamente solo teníamos un par de días aquí, ya que había decidido conocer varias islas similares, y en Lankawi a diferencia de Penang, no es necesario estar mas de dos o tres días. Por ello nada mas llegar alquilamos otra Scooter y nos dirigimos al que es su mayor atracción, el “cable car”, un teleférico que se eleva casi mil metros de altura, y que tiene una subida tan vertiginosa, que uno se lo ha de pensar antes de cogerlo.
Pero llega el momento mas esperado para mi. Quería descubrir las famosas playas de las que tanto había oído hablar. Junto a mi hotel se encuentra la más popular de estas playas y también el mercado mas turístico de la isla. La playa de Pantai Cenang es ese paraíso soñado. Fina arena blanca, aguas cristalinas y hermosas verdes palmeras. Un paisaje hermoso, tanto que uno quiere ser participe de el, sea como sea. De igual manera, a pesar de su belleza, soy conocedor, de que esta playa esta muy explotada y de que las mejores playas, mas hermosas si caben que esta, se encuentran en las islas cercanas, por lo que me reservo el esplendor de ellas, para mas adelante.
Como no es temporada alta, Rafael y yo somos afortunados, ya que apenas hay turistas y la imagen de anuncio televisivo es perfecta, y uno no quiere marcharse jamás de ese lugar. Lo mas negativo del entorno son los muchos hoteles que se encuentran junto a la orilla, algo impensable con nuestra Ley de Costas, y que aquí poco mas que llegan al agua. Desgraciadamente el afán de dinero, ha llegado hasta este lugar. Tan solo hace veinte años que la isla cambió, nos comenta un taxista. Pero sus gentes que entonces eran pobres, vieron una salida a su situación con la llegada de turistas, y no dudaron en dejarse seducir por el billete que todo lo puede. Hoy todos tienen trabajo, pero comprar una casa aquí es casi imposible. Es un destino privilegiado, para unos pocos.
Mustafa que así es como se llama el taxista que nos va a dejar en el Ferry para que continuemos Rafael y yo nuestro viaje por separado, nos comenta, que el símbolo de la isla es un águila. Yo ya lo sabía, ya que no solo es un símbolo de Lankawi, también es un símbolo de Malasia. La estatua de un águila de enormes dimensiones recibe a los turistas que llegan en Ferry a esta isla. Lankawi, en malayo significa, “la roca del águila” y es que a su llegada a esta isla, los nativos al encontrar tantos águilas en ella, le pusieron dicho nombre. Durante nuestra estancia solo vimos un águila, pero en nuestros desplazamientos en moto por la isla, otros animales se cruzaban en nuestro camino: monos, bueyes, gallinas, etc. Era como estar de Safari, pero con animales mas domesticados.