jueves, 11 de noviembre de 2010

HONG KONG, OTRA MARAVILLA DEL MUNDO



Dia treinta desde que inicié este viaje. Me despido de China y lo hago a lomos del tren-cama que une la ciudad de Guilin y Shenzhen, esta ultima fronteriza con Hong Kong. A primera hora de la mañana y sin haber conseguido dormir mas de dos horas seguidas, gracias a un bebe que no paraba de llorar a un metro de mi, llego a Shenzhen, ciudad que me conecta directamente a pie con la región de Hong Kong.

Hong Kong es la ciudad con mas habitantes por metro cuadrado del mundo y no es de extrañar, ya que cuando uno pisa sus calles, se encuentra rodeado por cientos de personas allá por donde ande. Hong Kong además de ser una ciudad, es también una región administrativa especial de China, casi como otro país.

Este pequeño país nada tiene que ver con la China que he visitado, pero para mi, su ciudad principal tiene un gran parecido a la ciudad china de Shangai. Cientos de rascacielos llenan la ciudad y sus calles son mas bien una copia de las de Chicago o Nueva York. La vida mas cara que en China, pero mas barata que en España y el lujo, una vez mas presente en esta parte del sureste asiático. Hasta siete Rolls Royce conté anoche llegando y saliendo del Hotel Península. Sus calles son un ir y venir de gentes, y lo mejor esta en su puerto, ya que todos los días a las ocho de la noche, además de disfrutar del Skyline de la ciudad, uno se queda poco menos que estupefacto al descubrir que la inmensa mayoría de los rascacielos del centro financiero, son participes de un show en el que la música y las luces son sus principales ingredientes en la misma bahia de Hong Kong.


Otro espectáculo que sorprende, que maravilla y que intento comprender,  y es que, como es posible que detrás de la seriedad que se respira en estos edificios financieros, se haya colado el humor y la música de la ciudad de Hong Kong.

Antes de seguir con lo que hay que ver y hacer en esta ciudad, he de comentar que en un foro de viajes, leí que si uno cuando iba a Hong Kong, no dormía en sus “mansiones” no podía decir que no había estado en Hong Kong. Consulte en Internet los precios de pasar la noche en estas “mansiones” y vi que era bastante barato, por lo que reserve dos noches en el centro de la ciudad. Aunque las fotos no me decían mucho daba la impresión que las susodichas mansiones no eran tales. Cual es mi sorpresa al llegar a la Mansión, cuando descubro que es el peor tugurio en el que jamás había dormido. Son famosas porque llevan aquí toda la vida, pero os lo digo de corazón, si alguna vez venís a Hong Kong, evitarlas a toda costa, eso, o preparaos para regresar a los mas oscuros años sesenta. Comparto habitación con un escritor americano alcohólico y con un canadiense que dice haberlo perdido todo en la vida. Como veis, personajes de novela negra, que gracias a Dios al menos son bastante agradables, eso si, el alcohólico, por mas que le insisto que no me gusta el alcohol, no para de hablarme de los precios del vino valenciano (me ha enseñado una botella de Font de la Figuera) y de las virtudes del Martini. Bueno, es parte de esta aventura, no solo iba a conocer a jóvenes interesados en política.

Pero continuando, mi estancia en Hong Kong es corta por lo que tengo que ser muy concreto respecto a lo que quiero ver en los dos días que voy a estar en la ciudad. Tras pasear por Nathan Road, calle comercial donde uno puede encontrar todo lo que a tecnología se refiere por muy poco dinero, pero de dudosa calidad, me dirijo directamente a la Avenida de las Estrellas, junto al puerto y cuyo fondo tiene el Ski Lynne de la ciudad, para encontrarme con la estatua de bronce de Bruce Lee, el famoso actor de karate que a pesar de haber nacido en San Francisco, tiene raíces por parte de sus padres con Hong Kong y su estatua es considerada uno de los símbolos principales de esta ciudad. Vale la pena pasear por este paseo y descubrir la placa de Bruce Lee o las huellas de Jackie Chan.

Después me embarco en el Ferry que te lleva a la parte financiera de la ciudad y que se encuentra enfrente de la península de Kowloon . El precio es de solo 2 dólares de Hong Kong, poco menos de 20 céntimos de euro. Al llegar a la parte financiera me doy cuenta de que es literalmente imposible andar por sus calles. Toda la parte financiera esta unida por pasarelas donde los peatones nos movemos entrando y saliendo de los rascacielos. Es algo insólito, es la primera ciudad que visito en mi vida, en la que he de desplazarme cruzando sus rascacielos por sus primeros pisos y no haciéndolo por la calle. Al principio puede ser desconcertante, pero enseguida le pillas el hilo, y cada vez que entras en uno de estos rascacielos, cientos de tiendas de lujo te acompañan en el recorrido. E insisto, es literalmente imposible hacerlo por tierra.

Me dirijo entonces a la escalera mecánica Record Guiness por ser la escalera mecánica mas larga del mundo, situada enfrente de Central, el puerto donde embarcan los pasajeros del Ferry. Con 800 metros de largo y un ascenso de 135 metros, os podéis hacer una idea de la pequeña paliza que me he dado. Nada especial, pero es interesante verla.

Seguidamente cojo un tranvía. Es una buena manera de ver la ciudad por solo 20 céntimos de euro. El tranvía recorre todo el centro financiero, así como los lugares mas conocidos e interesantes, pero recalco que no hace una ruta continua, hay que coger otro tranvia si decides regresar al punto de salida. Si lo cogeis en vuestra visita, no dudéis en subir al piso de arriba, vale la pena y ademas la vista es muy buena.


Pero ahora viene lo que para mi sin duda es lo mejor de Hong Kong. Es mi segundo día aquí y me vais a permitir una pequeña introducción. Siendo niño, allá por el setenta y algo, me encantaba ver fotografías de un libro llamado “Maravillas del Mundo”. Creo que por culpa de ese libro nació mi afición a viajar. Bueno el caso es, que en ese libro había una fotografía que me fascinaba por encima de cualquier otra, era la de un Buda gigante, en algún lugar del mundo y al cual se podía acceder por una puerta lateral. Ese Buda es el Buda más grande del mundo y se encuentra en la Isla de Landau, junto a la isla de Hong Kong. Por lo tanto tenía motivos más que suficientes para ir a visitarlo, cumplía un sueño de niño y a la vez, veía una maravilla del mundo. Este Buda de bronce, esta sentado al aire libre y descansa sereno sobre la altiplanicie de Ngong Ping en medio del espléndido paisaje de montaña de la isla de Lantau.

La majestuosa figura tiene 34 metros de altura,  y el trabajo de fundición duró más de 10 años. Para visitarlo es muy sencillo. Se puede llegar a el en metro, ya que hay conexión entre las islas por este medio de transporte. Luego, hay que coger un teleférico, donde por la cantidad de 10 euros, tienes unas vistas increíbles de la isla, así como el viaje de ida y vuelta y  que te dejara a pocos metros del Buda. Las fotos lo dicen todo. No es un Buda mas, como digo es una maravilla del mundo.

Junto al Buda se puede también visitar un Templo budista, del cual no pongo fotos, porque este no tiene mucho que ofrecer. Mas de lo mismo, pero no deja de ser una visita obligada, ya que se encuentra a pocos metros del gigante Buda.




Y con esto termino mi recorrido por Hong Kong. Creo que este “pequeño país” es para obligada si uno esta en el sureste asiático, pero tampoco es necesario pasar mas de tres días en el si uno va escaso de tiempo.

Mañana un nuevo día, y un nuevo país, Singapur, lugar en el que me han dicho que no es necesario estar tampoco mas de dos días, por ello volveré a centrarme en mis visitas turísticas.



martes, 9 de noviembre de 2010

EN LA TIERRA DE SON GOKU



Hace un par de meses en Valencia, compré un teléfono móvil y encontré una imagen de fondo en la que se veía una canoa entre unas preciosas y casi imposibles montañas, y pensé que ese lugar en el mundo no podía existir. Y cosas de la vida, dos meses después de haber comprado ese móvil, estoy en ese mismo lugar y la fotografía, no es comparable con la realidad.



Entre Guilin y Yangshuo existe un lugar conocido como Sangri-la. Hay pocos lugares en el mundo comparables a este. Tenía la opción de contratar esta excursión por 120 yuanes (12 euros), pero era con mas gente, y no quería gritos, no quería conversaciones aburridas, no quería un guía en ingles, no quería fotografías idiotas que estropearan el momento, quería ese momento para mi solo.



Por 300 yuanes (30 euros) una agencia me ofreció la posibilidad de hacer el tour en privado. Un precio muy alto en China, pero merecía la pena. Un lujoso coche vino a buscarme a mi hostal. El chofer me llevo hasta Xingping, una pequeña aldea a 90 minutos de Guilin y de camino a Yangshuo. Allí, una canoa de bambú junto a su dueño, me esperaban para llevarme hacer el recorrido por el río Li.

Nada mas comenzar el recorrido empecé a ver las siluetas de enormes montañas que se erigían como vigilantes de los que navegábamos por el río. Pero conforme la canoa avanzaba, el horizonte era cada vez mas hermoso. Como iba solo en la canoa, me puse en la parte de delante, donde no había asientos, necesitaba sentir todo aquello de la manera mas intensa.






Jamás en ninguno de mis viajes, vi nada parecido, decenas de montañas agolpadas unas junto a otras, todas con formas cónicas y con frondosa vegetación hasta sus escarpados acantilados. El río apenas es profundo y su fondo lleno de algas que no dejaban ver sus profundidades. Cuando de vez en cuando me cruzaba con alguna canoa, la gente me miraba como si yo fuese alguien famoso, de hecho hasta una canoa de asiáticos se hartaron de hacerme fotos. En fin…estos hacen foto a todo lo que se mueve.



Durante dos horas pude disfrutar del panorama y al regresar a puerto, el chofer me llevo a una casa del pueblo donde me habían preparado abundante comida. En principio esto no entraba en el precio, pero presione a la agencia y accedieron a ponerme el menú. La familia muy agradable había cocinado tanto que no sabia por donde empezar. Lo malo es que nadie hablaba ni una palabra de ingles y parecíamos mas bien mimos intentando comunicarnos por mímica. Luego le dije al chofer que quería que me dejara en Yangshuo, una pequeña población, al sur de Sangri-la y destino final de mi viaje en China. Allí pase mi primera noche.




Yangshuo es un pequeño pueblo ubicado en el centro de todo este maravilloso paraje. Por la mañana al levantarme, decidí alquilar una bicicleta y en compañía de unos amigos de Francia e Israel que he conocido en Guilin, nos hemos dirigido a través de estas majestuosas montañas hasta un lugar llamado “Dragon Bridge”, un pequeño puente desde el que se puede ver toda la belleza del entorno.






El recorrido es casi como regresar a la España de los años 30. Mujeres lavando la ropa en el río, lo hombres en la huerta con esos sombreros puntiagudos y tan característicos de los chinos, y los niños mientras tanto jugando con los bueyes. Ha sido un día perfecto, pero como todo día perfecto le faltaba lo mejor, la noche perfecta y eso es lo que ha conseguido que estas sean las mejores veinticuatro horas desde que empecé este viaje.



Uno no puede llegar a imaginar un espectáculo de esta magnitud. Al anochecer casi a las afueras de Yangsuo y junto al río Li, se celebra un show que apenas puedo describir. Mas de 1.000 cantantes y actores, vestidos con ropas llamativas, que incluso se iluminan, desfilan, cantan y bailan al son de la música y de las luces, y como decorado final, las maravillosas montañas de Yangshuo. El espectáculo dura una hora y su precio es caro, 180 yuanes (18 euros), pero os puedo asegurar, que es la puesta en escena mas espectacular que jamás he visto. Yangshuo, es la octava maravilla del mundo.





Y esta es ya mi ultima noche en esta población del sureste de China. Cuando estéis leyendo estas letras, estaré en un tren cama de camino a Hong Kong, lugar en el que ya no hay censura y podré escribir en mi blog y contestar a vuestros comentarios.


domingo, 7 de noviembre de 2010

VIAJANDO AL INTERIOR DE GUILIN



Tenía ciertos temores por una irregularidad en mi billete de avión, pero finalmente pude coger mi vuelo a Guilin. Volé con China Eastern Airlines, y todo fue perfecto. Nada que envidiar a las grandes compañías europeas.

A mi llegada a Guilin, en el mismo aeropuerto encontré a los estafadores profesionales,  auténticos ladrones, que se enmascaran bajo tiernas sonrisas y que no dudan en “timar” al occidental que encuentran en su camino.
Tienen un mostrador con una gran letrero que reza “tourism information”, al preguntarles si era una empresa privada o del gobierno me dijeron que eran del gobierno, algo que en pocos minutos comprobé que no era cierto ya que solo querían venderme caras excursiones.



 Es la historia de siempre, la mayoría de los touroperadores chinos se hacen pasar por oficinas de turismo, por ello hay que tener mucho cuidado con esta gentuza. Finalmente pase de ellos y cogi el primer autobús a Guilin, que por solo 2 euros me dejo cerca de mi hostal, a una media hora del aeropuerto.



Guilin se encuentra en el sureste de China y sus alrededores, junto a la población de Yangshuo, representan una de las estampas mas hermosas conocidas de la China profunda. Lamentablemente estaba resfriado y con un poco de fiebre, pero el paracetamol que estoy tomando, me permitió disfrutar de la estancia en este entorno paisajístico.


La ciudad de Guilin a primera vista (luego explico porque) no tiene mucho que ofrecer, sin embargo sus alrededores son espectaculares. Como solo tengo dos días en Guilin, decidí aprovecharlos al máximo. A primera hora de la mañana visité la ciudad, y comprobé la gran pasión que tienen por el baile sus gentes. Junto al rio Li, decenas de personas aprenden a bailar dirigidos por bailarines profesionales, y mientras, abajo en el río, un pescador pesca desde su pequeña balsa de bambú. 


Pero esto no solo se hace en esa zona, en cualquier parte de la ciudad puedes encontrar esta peculiar estampa.

La cueva "Red Flute"


A las afueras de la ciudad, no muy lejos se encuentra una cueva “Reed Flute Cave”, unas de las cuevas mas hermosas de China y a la que me dirijo en un autobús urbano, antes de que cierre al atardecer. La entrada a la cueva es cara, como todo lo turístico en este país, 90 yuanes, poco mas de nueve euros, pero ha valido la pena.


La cueva combina de manera perfecta la iluminación, creando así, un ambiente casi mágico, donde cada bóveda, adquiere un colorido espectacular. El recorrido por la cueva no dura mas de una hora, y siempre se hace acompañado por un guía de la entrada.








 Barbacue Style China



Estaba atardeciendo y la mayoría de los hostales suelen hacer fiestas para estrechar lazos entre los que ahí nos encontramos y si en Shangai me apunte a la de Halloween, en el hostal en el que me encontraba no podía faltar a la “Barbacue Style China”, así pues por solo tres euros cene gran cantidad de carnes (no había perro) y además conocí a otros “mochileros” que como yo, estaban recorriendo Asia.


Casi todos los que estaban en mi mesa eran norteamericanos y estuvimos debatiendo sobre, según ellos, el “comunista” de Obama y el estilo de vida americano…creo que la palabra freedom la escuche como un centenar de veces. Me da la impresión de que estos eran mas bien republicanos…perdón muy republicanos, pero he de reconocer que lo pase genial y se nos hicieron las dos de la mañana sin apenas darnos cuenta, y eso que empezamos a cenar a las siete y media de la tarde.

Los Arrozales


Al día siguiente decidí visitar los famosos arrozales. Bueno esperaba mucho mas, pero es como todo, en primavera los arrozales son hermosos, pero en esta época del año, las terrazas de arroz como aquí se les conoce, aunque son impresionantes dejaban un poco que desear, ya que sus colores no eran los que se ven en las guías turísticas. Aun así la excursión valió la pena, ya que no fue esa la única visita que hice.

 Primero me dirigí a una pequeña aldea a dos horas de Guilin, llamada Huang Luo, es la aldea mejor conservada de la zona, donde sus habitantes viven de los turistas. La aldea esta bien, huele a leña quemada y se accede a ella por un frágil puente de madera. Pero esto era solo una parada en el camino. Desde allí me dirigí a las terrazas de arroz ubicadas en la población de Ping An, un precioso pueblo en lo alto de una colina, rodeado de cientos de terrazas de arroz y al que hay que ascender durante veinte minutos a pie para disfrutar de su esplendor.



Es la fotografía perfecta de la China mas real que todos conocemos. Portadores llevando a turistas, callejones estrechos, casi indefinidos, mujeres cocinando el arroz en tronco de bambú (aquí el bambú esta en todas partes), los hombres trabajando la madera, algo que parece preparado, pero que es completamente real.



Decidí comer en un restaurante del pueblo comida regional, y fue una idea perfecta. Me acompañaban en la mesa otros turistas chinos, con los que acabe compartiendo platos y los cuales me invitaron a comer el bai xiang guo, un fruto amarillo autóctono de la región y que tiene un sabor muy dulce. Mi primer plato fue arroz frito en bambú y de segundo pedí pollo en caña de bambú. Ambos platos estaban deliciosos y acompañados con agua caliente (aquí en China se bebe agua caliente para todo), eran el menú perfecto. El precio total poco mas de cinco euros.



Luego al acabar ascendí a la cima del pueblo, donde se podían ver los extensos bancales de arroz y lugareñas con vestidos tradicionales intentando hacerse la foto con los turistas, eso si a un módico precio de un euro. Seguidamente me dirigí a Yi Jiang, un complejo realmente turístico, algo que no esperaba y que le dio un toque un poco agridulce a la excursión.


 Al contrario que en Ping An, en esta población, todo era meticulosamente perfecto, extremadamente comercial, pero el motivo era obvio, atraían a los turistas con la excusa de que aquí viven las mujeres con el pelo mas largo del mundo. Hasta los 18 años se lo cortan, pero cumplida esa edad, no se lo vuelven a cortar jamás. Lo lavan a diario y jamás utilizan ningún tipo de champú ni producto químico.




Pero la puesta en escena era clara. Tras acceder al pueblo en una barca de bambú, te recibían con cánticos y bailes, y se exhibían peinando sus largas melenas, las que posteriormente enrollaban sobre sus cabezas.

Luego nos reunían a todos los turistas en el centro del pueblo, donde bailaban danzas tradicionales. Seguidamente te dejaban pasear por el pueblo para que te gastaras el dinero que quieras comprando sus baratijas.




 Esa fue la parte menos real, la mas comercial y la que menos me gusto.

De todas maneras, el lugar era majestuoso, rodeado por ríos y lagos y con una vegetación hermosa.



Ya había anochecido y me quedaban pocas horas en Guilin, y antes de partir hacía Yangshuo, decidí descubrir la ciudad de noche y al principio de este capitulo, comenté que a primera vista no tenía mucho que ofrecer, pero sin duda, Guilin cambia completamente al anochecer.


Sus calles se llenan de color al iluminarse todos sus parques, sus pagodas, sus puentes y hay un bullicio que resulta hasta hermoso.




En las calles se pueden ver representaciones teatrales, conciertos musicales e incluso un enorme rastro que casi cruza la ciudad. Fue la guinda al día perfecto. Me despedía de Guilin, para dirigirme a la mañana siguiente en una barca de bambú, hacía Yangsuo.

martes, 2 de noviembre de 2010

SHANGAI, LA GRAN MANZANA ASIATICA

Tras una placida noche en el tren cama que une Pekín con Shangai, he llegado a Shangai, la segunda ciudad en importancia de China. Lo hago en el ultimo fin de semana de la Exposición Universal y con una temperatura diurna que ronda los 19ºC . Decidí visitar esta ciudad porque amigos míos de Valencia, California y Dubai ya habían estado en ella y me la recomendaron por encima de ciudades como Pekín y lo cierto es, que he de darles la razón.




Frente a sus costas se encuentra Japón, a menos de novecientos kilómetros de distancia, casi tan cerca que parece que esta sea mas una ciudad japonesa, alejada de la China pobre que encontré en Pekín.


Shangai es sin duda la Nueva York asiática, y es que esta ciudad nada tiene que ver con el resto de China. Sus impresionantes rascacielos, dejan boquiabiertos a todos los que por primera vez visitamos esta maravillosa ciudad. Shangai es vibrante de día y de noche. Durante el día sus calles son un autentico hervidero de gentes, negociando con todo tipo de genero que se encuentra expuesto en las mismas aceras (carnes, pescados, etc) y a pesar de ello, la ciudad es de las mas limpias que he visto jamás.



Coches y motos por todas partes, serpenteando entre los peatones con el visto bueno de la policía, como si aquí las leyes de tráfico no existieran, pero es una imagen a la que desgraciadamente ya me he acostumbrado.



Lo mejor viene durante la noche,  y es que la iluminación es la que vuelve aun más mágica si cabe a esta ciudad. Rascacielos, puentes, e incluso árboles iluminados, plasman un autentico crisol de colores que te hacen pensar que estas dentro de un gran parque de atracciones. La noche de Shangai es vibrante, hermosa, e increíblemente segura.



En cinco días que llevo aquí, apenas he podido descansar. He visitado la calle peatonal de Nanjing, abarrotada de comercios y más bien parecida a Las Vegas por su increíble iluminación durante las primeras horas de la noche. La calle esta llena de personajes, que se ganan la vida ofreciéndote Rolex, Ipods, patines que se iluminan, y decenas de artículos que seguramente no acabarían funcionando a mi regreso a España. La pasada noche conté que casi cuarenta de ellos me habían abordado con sus catálogos…y eso que las prostitutas que siempre van de dos en dos, las conté como una sola.




Pero al llegar al final de la calle Nanjing, uno descubre el porque esta ciudad es tan espectacular. El río Juanpu interrumpe nuestro camino para encontrarnos enfrente con el skyline de la ciudad, tremendamente hermoso, más bien parece sacado de un tebeo de Flash Gordon, como si hubiésemos viajado al futuro y seguro que al ver las fotos me entenderéis. Aquí se encuentra el símbolo de la ciudad y que se le conoce como La Perla Oriental.



Es el edificio dominante del malecón, con forma de cohete de los años sesenta, y rodeado de decenas de rascacielos con las formas geométricas mas inverosímiles que uno pueda imaginar. Pero si durante el día resulta hermoso, solo hay que esperar a la noche para darnos cuenta de que su belleza se ve multiplicada, al verla en todo su esplendor. Junto al skyline de la ciudad, varios barcos iluminados, acompañan a los rascacielos, creando una imagen perfecta. Decidí coger uno de estos barcos y pagar los diez euros de la entrada para formar parte de esta noche casi mágica.


El barco recorre todo el malecón. A un lado los imponentes rascacielos que rodean a la Perla, al otro, el Shangai mas occidental con elegantes edificios iluminados, que recuerdan mas a las ciudades europeas. Olvidas la fría brisa que recorre el barco, cuando disfrutas de un paisaje como este.


Al día siguiente decidí recorrer el barrio chino antiguo. Es el sitio perfecto para hacer compras por precios impensables en España. Por menos de 10 euros puedes comprar chaquetas “Dolce& Gabana, Versace, ect”, vamos como podéis imaginar no son marcas originales, pero aquí todo tipo de copias se venden sin problemas. Pero lo mejor no es su mercado, si no la arquitectura de sus edificios. Es un trocito de la China real en el corazón de Shangai. Con sus jardines chinos, y un pequeño canal rodeando las hermosas casas, que parecen querer desafiar a los impresionantes rascacielos que las rodean.


Pero hay bastante que ver en esta ciudad, y aunque no son necesarios mas de cinco días, no esta de mas visitar sus templos budistas mas famosos., el Jing´an Temple y el Templo de Buda de Jade. Lo peor de estos sitios es tener que pagar sus 30 yuanes que vale la entrada (3 euros) y no es que sea una gran cantidad, pero es que en este país el hacer turismo con tanto que hay que ver, sale muy caro. Por cierto, el Templo de Jing´an, es uno de los templos mas importantes del Budismo y vale la pena escuchar a los monjes con sus oraciones y ver como el monje mayor, les paga por ello delante de las miradas indiscretas de los visitantes.


También he visitado Suzhou, una pequeña ciudad muy popular por sus jardines y canales, y que se encuentra a cien kilómetros de Shangai. Para ir, elegí hacerlo en el tren bala, a una velocidad media de 315 Km./hora. En menos de media hora me encontraba paseando por sus calles y disfrutando de sus caros jardines. Y es que en este país se paga por todo y el turismo es su principal victima. Os hago un breve repaso economico de un día normal turístico en China:

·        Tren bala: 8´50 euros
·        Comer en KFC: 3 euros
·        Paseo por los canales en barca china: 3 euros
·        Visita jardín medio: 2 euros
·        Taxi ida y vuelta estación ferrocarril: 2’50 euros
·        Metro ciudad (ida y vuelta): 60 céntimos.
·        Cenar en restaurante chino: 3 euros.

TOTAL: 22’50 EUROS.


Ya se que pensareis que no es nada, pero a esto hay que sumarle la noche de hotel y la glotonería. La glotonería es ese momento en el que pasas por delante de una pastelería y gastas tan solo unos dos euros, pero te llevas toda la pastelería detrás. Si, lo se, es inevitable engordar a pasos agigantados, pero es que nadie puede resistirse a comprar unos deliciosos pasteles tamaño español, por solo 20 céntimos cada uno.



Volviendo al tema de los jardines, es importante recalcar que los jardines chinos si de algo carecen es de flores. La piedra, o mejor dicho las rocas erosionadas por el tiempo y el agua, son las que forman un laberinto, que combinándolo con sus canales y casas tradicionales, conforman un perfecto paisaje, un precioso jardin del cual no tienes ganas de salir. Suzhou, posee varios de estos impresionantes jardines, y algunos de ellos cuestan hasta 100 yuanes la entrada (poco más de 10 euros).


Y regresando de nuevo a Shangai y con esto me despido de esta ciudad, lo mejor esta en su noche. Salir de fiesta por la noche, no esta en la lista de “cosas que hay que hacer” de los ciudadanos de Shangai. Los elevados precios de la noche de Shangai, permiten solo a los occidentales y unos pocos chinos poder disfrutar de ella. Por eso no es fácil encontrar discotecas en esta ciudad, pero cuando las encuentras descubres que nada tienen que envidiar a las de la noche ibicenca.

 El pasado sábado noche, me dejé caer por G+, la discoteca más popular de Shangai. En la puerta de la misma desde un deportivo Bentley, hasta un impresionante Lamborghini y el 80% de los presentes, occidentales. La gente guapa de la ciudad se encontraba en ella, pero lo mejor era la puesta en escena de la misma.


Se celebraba la noche de Halloween y no faltaban ni los cubitos de hielo que se iluminan y cambian de color, hasta las barras que servían las copas y donde un canal de gasolina expulsaba enormes llamaradas de fuego. Los camareros y camareras subidos a las barras, invitaban a todos aquellos clientes que querían a beber “a chorro” de las botellas que tenían. Las chicas la mayoría occidentales, peleaban por subirse al podio mas alto.

 Y entonces un escalofrío recorrió mi cuerpo, sonaba un tema que decía hasta la saciedad IBIZA, y en mitad del recuerdo de un ciudad española, escuche al DJ, decir eso de “Ibiza, Ibiza,…. from Shangai, China” y fue entonces cuando a pesar de haber dejado la treintena en el camino, me sentí como un adolescente.



Pero la del domingo noche no iba a ser tampoco una noche tranquila. En mi hostel, los empleados habían decidido invitarnos a todos los clientes a una fiesta de Halloween. Conocí a gente de Tanzania, Noruega, Australia, Argentina, Estados Unidos, Taiwan y de mas países, en lo que fue una divertida fiesta y a la que no le falto de nada. Y es que la mejor manera de viajar si se hace en solitario como yo lo hago, es durmiendo en los hostales porque es ahí donde compartiendo experiencias, uno nunca se siente solo.


Mañana marcho a Guilin, al sureste del país. Lo cierto es que ya estoy cansado de tanta ciudad y me siento ansioso por dejarme caer en arrozales, montañas escarpadas y paisajes de película. Guilin reúne esto y mucho mas, pero eso espero contároslo a finales de esta semana. Por cierto Gema, Alex y demás gente, se que me escribís comentarios, pero hasta que no salga de China esta pagina sigue prohibida para mi, y espero poder contestaros desde Hong Kong en una semana aproximadamente.

 Hoy he conseguido burlar la censura china y he leído todos vuestros comentarios, pero no me deja contestarlos. Gracias y Victoria no te conozco, pero en Dubai te puedo garantizar que no pasa nada por ser mujer. Es mas lo que nos quieren hacer creer que la realidad social. Si quieres ir, no pongas freno a tu ilusión.