domingo, 7 de noviembre de 2010

VIAJANDO AL INTERIOR DE GUILIN



Tenía ciertos temores por una irregularidad en mi billete de avión, pero finalmente pude coger mi vuelo a Guilin. Volé con China Eastern Airlines, y todo fue perfecto. Nada que envidiar a las grandes compañías europeas.

A mi llegada a Guilin, en el mismo aeropuerto encontré a los estafadores profesionales,  auténticos ladrones, que se enmascaran bajo tiernas sonrisas y que no dudan en “timar” al occidental que encuentran en su camino.
Tienen un mostrador con una gran letrero que reza “tourism information”, al preguntarles si era una empresa privada o del gobierno me dijeron que eran del gobierno, algo que en pocos minutos comprobé que no era cierto ya que solo querían venderme caras excursiones.



 Es la historia de siempre, la mayoría de los touroperadores chinos se hacen pasar por oficinas de turismo, por ello hay que tener mucho cuidado con esta gentuza. Finalmente pase de ellos y cogi el primer autobús a Guilin, que por solo 2 euros me dejo cerca de mi hostal, a una media hora del aeropuerto.



Guilin se encuentra en el sureste de China y sus alrededores, junto a la población de Yangshuo, representan una de las estampas mas hermosas conocidas de la China profunda. Lamentablemente estaba resfriado y con un poco de fiebre, pero el paracetamol que estoy tomando, me permitió disfrutar de la estancia en este entorno paisajístico.


La ciudad de Guilin a primera vista (luego explico porque) no tiene mucho que ofrecer, sin embargo sus alrededores son espectaculares. Como solo tengo dos días en Guilin, decidí aprovecharlos al máximo. A primera hora de la mañana visité la ciudad, y comprobé la gran pasión que tienen por el baile sus gentes. Junto al rio Li, decenas de personas aprenden a bailar dirigidos por bailarines profesionales, y mientras, abajo en el río, un pescador pesca desde su pequeña balsa de bambú. 


Pero esto no solo se hace en esa zona, en cualquier parte de la ciudad puedes encontrar esta peculiar estampa.

La cueva "Red Flute"


A las afueras de la ciudad, no muy lejos se encuentra una cueva “Reed Flute Cave”, unas de las cuevas mas hermosas de China y a la que me dirijo en un autobús urbano, antes de que cierre al atardecer. La entrada a la cueva es cara, como todo lo turístico en este país, 90 yuanes, poco mas de nueve euros, pero ha valido la pena.


La cueva combina de manera perfecta la iluminación, creando así, un ambiente casi mágico, donde cada bóveda, adquiere un colorido espectacular. El recorrido por la cueva no dura mas de una hora, y siempre se hace acompañado por un guía de la entrada.








 Barbacue Style China



Estaba atardeciendo y la mayoría de los hostales suelen hacer fiestas para estrechar lazos entre los que ahí nos encontramos y si en Shangai me apunte a la de Halloween, en el hostal en el que me encontraba no podía faltar a la “Barbacue Style China”, así pues por solo tres euros cene gran cantidad de carnes (no había perro) y además conocí a otros “mochileros” que como yo, estaban recorriendo Asia.


Casi todos los que estaban en mi mesa eran norteamericanos y estuvimos debatiendo sobre, según ellos, el “comunista” de Obama y el estilo de vida americano…creo que la palabra freedom la escuche como un centenar de veces. Me da la impresión de que estos eran mas bien republicanos…perdón muy republicanos, pero he de reconocer que lo pase genial y se nos hicieron las dos de la mañana sin apenas darnos cuenta, y eso que empezamos a cenar a las siete y media de la tarde.

Los Arrozales


Al día siguiente decidí visitar los famosos arrozales. Bueno esperaba mucho mas, pero es como todo, en primavera los arrozales son hermosos, pero en esta época del año, las terrazas de arroz como aquí se les conoce, aunque son impresionantes dejaban un poco que desear, ya que sus colores no eran los que se ven en las guías turísticas. Aun así la excursión valió la pena, ya que no fue esa la única visita que hice.

 Primero me dirigí a una pequeña aldea a dos horas de Guilin, llamada Huang Luo, es la aldea mejor conservada de la zona, donde sus habitantes viven de los turistas. La aldea esta bien, huele a leña quemada y se accede a ella por un frágil puente de madera. Pero esto era solo una parada en el camino. Desde allí me dirigí a las terrazas de arroz ubicadas en la población de Ping An, un precioso pueblo en lo alto de una colina, rodeado de cientos de terrazas de arroz y al que hay que ascender durante veinte minutos a pie para disfrutar de su esplendor.



Es la fotografía perfecta de la China mas real que todos conocemos. Portadores llevando a turistas, callejones estrechos, casi indefinidos, mujeres cocinando el arroz en tronco de bambú (aquí el bambú esta en todas partes), los hombres trabajando la madera, algo que parece preparado, pero que es completamente real.



Decidí comer en un restaurante del pueblo comida regional, y fue una idea perfecta. Me acompañaban en la mesa otros turistas chinos, con los que acabe compartiendo platos y los cuales me invitaron a comer el bai xiang guo, un fruto amarillo autóctono de la región y que tiene un sabor muy dulce. Mi primer plato fue arroz frito en bambú y de segundo pedí pollo en caña de bambú. Ambos platos estaban deliciosos y acompañados con agua caliente (aquí en China se bebe agua caliente para todo), eran el menú perfecto. El precio total poco mas de cinco euros.



Luego al acabar ascendí a la cima del pueblo, donde se podían ver los extensos bancales de arroz y lugareñas con vestidos tradicionales intentando hacerse la foto con los turistas, eso si a un módico precio de un euro. Seguidamente me dirigí a Yi Jiang, un complejo realmente turístico, algo que no esperaba y que le dio un toque un poco agridulce a la excursión.


 Al contrario que en Ping An, en esta población, todo era meticulosamente perfecto, extremadamente comercial, pero el motivo era obvio, atraían a los turistas con la excusa de que aquí viven las mujeres con el pelo mas largo del mundo. Hasta los 18 años se lo cortan, pero cumplida esa edad, no se lo vuelven a cortar jamás. Lo lavan a diario y jamás utilizan ningún tipo de champú ni producto químico.




Pero la puesta en escena era clara. Tras acceder al pueblo en una barca de bambú, te recibían con cánticos y bailes, y se exhibían peinando sus largas melenas, las que posteriormente enrollaban sobre sus cabezas.

Luego nos reunían a todos los turistas en el centro del pueblo, donde bailaban danzas tradicionales. Seguidamente te dejaban pasear por el pueblo para que te gastaras el dinero que quieras comprando sus baratijas.




 Esa fue la parte menos real, la mas comercial y la que menos me gusto.

De todas maneras, el lugar era majestuoso, rodeado por ríos y lagos y con una vegetación hermosa.



Ya había anochecido y me quedaban pocas horas en Guilin, y antes de partir hacía Yangshuo, decidí descubrir la ciudad de noche y al principio de este capitulo, comenté que a primera vista no tenía mucho que ofrecer, pero sin duda, Guilin cambia completamente al anochecer.


Sus calles se llenan de color al iluminarse todos sus parques, sus pagodas, sus puentes y hay un bullicio que resulta hasta hermoso.




En las calles se pueden ver representaciones teatrales, conciertos musicales e incluso un enorme rastro que casi cruza la ciudad. Fue la guinda al día perfecto. Me despedía de Guilin, para dirigirme a la mañana siguiente en una barca de bambú, hacía Yangsuo.

martes, 2 de noviembre de 2010

SHANGAI, LA GRAN MANZANA ASIATICA

Tras una placida noche en el tren cama que une Pekín con Shangai, he llegado a Shangai, la segunda ciudad en importancia de China. Lo hago en el ultimo fin de semana de la Exposición Universal y con una temperatura diurna que ronda los 19ºC . Decidí visitar esta ciudad porque amigos míos de Valencia, California y Dubai ya habían estado en ella y me la recomendaron por encima de ciudades como Pekín y lo cierto es, que he de darles la razón.




Frente a sus costas se encuentra Japón, a menos de novecientos kilómetros de distancia, casi tan cerca que parece que esta sea mas una ciudad japonesa, alejada de la China pobre que encontré en Pekín.


Shangai es sin duda la Nueva York asiática, y es que esta ciudad nada tiene que ver con el resto de China. Sus impresionantes rascacielos, dejan boquiabiertos a todos los que por primera vez visitamos esta maravillosa ciudad. Shangai es vibrante de día y de noche. Durante el día sus calles son un autentico hervidero de gentes, negociando con todo tipo de genero que se encuentra expuesto en las mismas aceras (carnes, pescados, etc) y a pesar de ello, la ciudad es de las mas limpias que he visto jamás.



Coches y motos por todas partes, serpenteando entre los peatones con el visto bueno de la policía, como si aquí las leyes de tráfico no existieran, pero es una imagen a la que desgraciadamente ya me he acostumbrado.



Lo mejor viene durante la noche,  y es que la iluminación es la que vuelve aun más mágica si cabe a esta ciudad. Rascacielos, puentes, e incluso árboles iluminados, plasman un autentico crisol de colores que te hacen pensar que estas dentro de un gran parque de atracciones. La noche de Shangai es vibrante, hermosa, e increíblemente segura.



En cinco días que llevo aquí, apenas he podido descansar. He visitado la calle peatonal de Nanjing, abarrotada de comercios y más bien parecida a Las Vegas por su increíble iluminación durante las primeras horas de la noche. La calle esta llena de personajes, que se ganan la vida ofreciéndote Rolex, Ipods, patines que se iluminan, y decenas de artículos que seguramente no acabarían funcionando a mi regreso a España. La pasada noche conté que casi cuarenta de ellos me habían abordado con sus catálogos…y eso que las prostitutas que siempre van de dos en dos, las conté como una sola.




Pero al llegar al final de la calle Nanjing, uno descubre el porque esta ciudad es tan espectacular. El río Juanpu interrumpe nuestro camino para encontrarnos enfrente con el skyline de la ciudad, tremendamente hermoso, más bien parece sacado de un tebeo de Flash Gordon, como si hubiésemos viajado al futuro y seguro que al ver las fotos me entenderéis. Aquí se encuentra el símbolo de la ciudad y que se le conoce como La Perla Oriental.



Es el edificio dominante del malecón, con forma de cohete de los años sesenta, y rodeado de decenas de rascacielos con las formas geométricas mas inverosímiles que uno pueda imaginar. Pero si durante el día resulta hermoso, solo hay que esperar a la noche para darnos cuenta de que su belleza se ve multiplicada, al verla en todo su esplendor. Junto al skyline de la ciudad, varios barcos iluminados, acompañan a los rascacielos, creando una imagen perfecta. Decidí coger uno de estos barcos y pagar los diez euros de la entrada para formar parte de esta noche casi mágica.


El barco recorre todo el malecón. A un lado los imponentes rascacielos que rodean a la Perla, al otro, el Shangai mas occidental con elegantes edificios iluminados, que recuerdan mas a las ciudades europeas. Olvidas la fría brisa que recorre el barco, cuando disfrutas de un paisaje como este.


Al día siguiente decidí recorrer el barrio chino antiguo. Es el sitio perfecto para hacer compras por precios impensables en España. Por menos de 10 euros puedes comprar chaquetas “Dolce& Gabana, Versace, ect”, vamos como podéis imaginar no son marcas originales, pero aquí todo tipo de copias se venden sin problemas. Pero lo mejor no es su mercado, si no la arquitectura de sus edificios. Es un trocito de la China real en el corazón de Shangai. Con sus jardines chinos, y un pequeño canal rodeando las hermosas casas, que parecen querer desafiar a los impresionantes rascacielos que las rodean.


Pero hay bastante que ver en esta ciudad, y aunque no son necesarios mas de cinco días, no esta de mas visitar sus templos budistas mas famosos., el Jing´an Temple y el Templo de Buda de Jade. Lo peor de estos sitios es tener que pagar sus 30 yuanes que vale la entrada (3 euros) y no es que sea una gran cantidad, pero es que en este país el hacer turismo con tanto que hay que ver, sale muy caro. Por cierto, el Templo de Jing´an, es uno de los templos mas importantes del Budismo y vale la pena escuchar a los monjes con sus oraciones y ver como el monje mayor, les paga por ello delante de las miradas indiscretas de los visitantes.


También he visitado Suzhou, una pequeña ciudad muy popular por sus jardines y canales, y que se encuentra a cien kilómetros de Shangai. Para ir, elegí hacerlo en el tren bala, a una velocidad media de 315 Km./hora. En menos de media hora me encontraba paseando por sus calles y disfrutando de sus caros jardines. Y es que en este país se paga por todo y el turismo es su principal victima. Os hago un breve repaso economico de un día normal turístico en China:

·        Tren bala: 8´50 euros
·        Comer en KFC: 3 euros
·        Paseo por los canales en barca china: 3 euros
·        Visita jardín medio: 2 euros
·        Taxi ida y vuelta estación ferrocarril: 2’50 euros
·        Metro ciudad (ida y vuelta): 60 céntimos.
·        Cenar en restaurante chino: 3 euros.

TOTAL: 22’50 EUROS.


Ya se que pensareis que no es nada, pero a esto hay que sumarle la noche de hotel y la glotonería. La glotonería es ese momento en el que pasas por delante de una pastelería y gastas tan solo unos dos euros, pero te llevas toda la pastelería detrás. Si, lo se, es inevitable engordar a pasos agigantados, pero es que nadie puede resistirse a comprar unos deliciosos pasteles tamaño español, por solo 20 céntimos cada uno.



Volviendo al tema de los jardines, es importante recalcar que los jardines chinos si de algo carecen es de flores. La piedra, o mejor dicho las rocas erosionadas por el tiempo y el agua, son las que forman un laberinto, que combinándolo con sus canales y casas tradicionales, conforman un perfecto paisaje, un precioso jardin del cual no tienes ganas de salir. Suzhou, posee varios de estos impresionantes jardines, y algunos de ellos cuestan hasta 100 yuanes la entrada (poco más de 10 euros).


Y regresando de nuevo a Shangai y con esto me despido de esta ciudad, lo mejor esta en su noche. Salir de fiesta por la noche, no esta en la lista de “cosas que hay que hacer” de los ciudadanos de Shangai. Los elevados precios de la noche de Shangai, permiten solo a los occidentales y unos pocos chinos poder disfrutar de ella. Por eso no es fácil encontrar discotecas en esta ciudad, pero cuando las encuentras descubres que nada tienen que envidiar a las de la noche ibicenca.

 El pasado sábado noche, me dejé caer por G+, la discoteca más popular de Shangai. En la puerta de la misma desde un deportivo Bentley, hasta un impresionante Lamborghini y el 80% de los presentes, occidentales. La gente guapa de la ciudad se encontraba en ella, pero lo mejor era la puesta en escena de la misma.


Se celebraba la noche de Halloween y no faltaban ni los cubitos de hielo que se iluminan y cambian de color, hasta las barras que servían las copas y donde un canal de gasolina expulsaba enormes llamaradas de fuego. Los camareros y camareras subidos a las barras, invitaban a todos aquellos clientes que querían a beber “a chorro” de las botellas que tenían. Las chicas la mayoría occidentales, peleaban por subirse al podio mas alto.

 Y entonces un escalofrío recorrió mi cuerpo, sonaba un tema que decía hasta la saciedad IBIZA, y en mitad del recuerdo de un ciudad española, escuche al DJ, decir eso de “Ibiza, Ibiza,…. from Shangai, China” y fue entonces cuando a pesar de haber dejado la treintena en el camino, me sentí como un adolescente.



Pero la del domingo noche no iba a ser tampoco una noche tranquila. En mi hostel, los empleados habían decidido invitarnos a todos los clientes a una fiesta de Halloween. Conocí a gente de Tanzania, Noruega, Australia, Argentina, Estados Unidos, Taiwan y de mas países, en lo que fue una divertida fiesta y a la que no le falto de nada. Y es que la mejor manera de viajar si se hace en solitario como yo lo hago, es durmiendo en los hostales porque es ahí donde compartiendo experiencias, uno nunca se siente solo.


Mañana marcho a Guilin, al sureste del país. Lo cierto es que ya estoy cansado de tanta ciudad y me siento ansioso por dejarme caer en arrozales, montañas escarpadas y paisajes de película. Guilin reúne esto y mucho mas, pero eso espero contároslo a finales de esta semana. Por cierto Gema, Alex y demás gente, se que me escribís comentarios, pero hasta que no salga de China esta pagina sigue prohibida para mi, y espero poder contestaros desde Hong Kong en una semana aproximadamente.

 Hoy he conseguido burlar la censura china y he leído todos vuestros comentarios, pero no me deja contestarlos. Gracias y Victoria no te conozco, pero en Dubai te puedo garantizar que no pasa nada por ser mujer. Es mas lo que nos quieren hacer creer que la realidad social. Si quieres ir, no pongas freno a tu ilusión.

sábado, 30 de octubre de 2010

PEKIN Y LA GRAN ESTAFA CHINA


 


O mejor debería de decir, la Gran Muralla China. No, la culpa no es de la muralla, una de las siete maravillas del mundo, sino más bien, todo lo que alrededor de ella se mueve.

El caso es, que tras consultar con diferentes tour-operadores las posibilidades de visitar las distintas partes de la Muralla China, me decanté por una que era la mas turística por ser la mejor conservada, la de “Badaling” y aunque no era la mas barata,  me ahorraba el madrugar y además me ofrecían un copiosa comida al mediodía, cerca de la Gran Muralla.

 Elegí esta opción pensando que no era necesario estar todo el día en la Muralla. Además otros turistas me comentaron que les habían llevado a otros tramos de muralla menos turísticos y que se encontraban casi destruidos. Decidí preguntar si en la excursión por la que pague 300 yuanes (35 euros) estaba incluida algún tipo de compra, ya sabéis de esas que te llevan a fabricas y tratan de venderte algo de lo que finalmente siempre te arrepientes. Me dijeron que solo había una compra de veinte minutos.



Bueno, pues este tour-operador, además de no hablar apenas ingles, no debe de entender de números o tenía muy clara su estafa (algo que tengo claro), porque solo fueron dos horas en la Muralla, y unas ocho horas de paseo dedicados a intentar que malgastase mi dinero, algo que como podéis imaginar no hice. Fábrica de gemas, fábrica de edredones, clínica de masajes (una secta en toda regla), centro comercial de cerámica y baratijas, centro de tes variados chinos, y así varios antros comerciales mas, en los que desperdicie mi tan deseado día en la Muralla China. Si, estuve en la Muralla… ¡¡dos horas!! eso es poco menos que una ofensa a los 4 millones de chinos que murieron durante su construcción.

 Lo dicho una estafa en toda regla. Si alguna vez vais a China, jamás contratéis una excursión con “Shopping”, os garantizo que os arrepentiréis.

Independientemente de este pequeño percance, estuve en el que dicen es el mejor tramo de la Gran Muralla y esta ofrece unas vistas hermosas de las afueras de Pekín, así como otros tramos de la Gran Muralla, que son recorridos por mas turistas. Vale la pena visitarla, pero cuidado con los sobreesfuerzos, esta es toda una prueba de fuego para vuestra condición física y para mi también lo fue.





Y tras el sabor agridulce de la Gran Muralla, o mejor dicho de la excursión contratada a la misma, decidí al día siguiente recorrer por mi cuenta, eso si, muy bien documentado, las que creo que son las tres principales maravillas de Pekín: La Ciudad Prohibida, El Templo del Cielo y el Palacio de Verano. Finalmente tuve que hacerlo en dos días, pero fue una magnifica decisión e hizo olvidar todo lo ocurrido con el estafador del tour-operador.




La ciudad Prohibida

He de reconocer que no tiene la magia de los feudos europeos, ni hermosos canales, ni enormes edificios, pero esta ciudad amurallada, tiene su atractivo, ya que cuenta, con 9.999 habitaciones, y desde 1422, este era el centro de la vida política y militar del Imperio chino, bajo el gobierno de 24 emperadores (14 de la dinastía Ming y 10 de la dinastía Qing). Por cierto el acceso a este palacio estuvo prohibido al pueblo durante siglos. Aunque es interesante el lugar, creo que no es necesario perder mas de una mañana en ella.


El Templo del Cielo

 Se encuentra situado al sur de la ciudad y antes de entrar al recinto del mismo, os sugirió que lo hagáis por su puerta este, y así comáis un sabrosísimo sándwich que preparan justo enfrente de la entrada. Por solo 60 céntimos de euro, creerás estar comiendo un trocito de cielo. Bueno, dejando ese maravilloso lugar (al que regresé en varias ocasiones desde la otra punta de la ciudad, solo por volver a saborear ese sándwich), quiero adentrarme en el parque donde se encuentra esta relación especial que los chinos tienen con el cielo. Al menos los chinos de hace 500 años, y es que este era el lugar donde los emperadores de las dinastías Ming y Qing ofrecían sacrificios al Cielo y oraban para pedir buenas cosechas.





Pasar una tarde entera en él relaja mucho, ya que mientras que paseas por sus enormes caminos,  te encuentras rodeado de pájaros, enormes árboles y se escucha música armoniosa, como queriendo invitar al descanso y a la meditación.

Palacio de Verano

Es lo mejor sin duda alguna de Pekín. No es un parque mas, es el “Central Park” de Pekín, con su enorme lago, su hermoso Palacio y sus puentes de película romántica.  Durante mi visita, cogi un barco por solo 1 euro, con forma de dragón, que te cruza el parque de un extremo al otro y desde el que puedes divisar las torres de la China mas tradicional. Realmente algo inolvidable y hermoso a la vez. Esto fue la guinda a mi viaje en Pekín. Tenia que preparar mi maleta, porque mi tren a Shangai, salía al anochecer.


Ahora escribo estas letras desde el tren-cama de Pekín a Shangai. Por unos 70 euros, puedo ir durmiendo en un compartimento con cuatro camas, y con todo lujo de detalles, pantalla de plasma, música, etc. El tren en el que voy, circula en estos momentos a 340 km/hora, pero en ciertos momentos de la noche, dicen que alcanza los 400 km/h.. En tan solo diez horas llegare a Shangai, una ciudad al sureste de Pekín y que parece ser, nada tiene que ver con la China a la que estamos acostumbrados. Por cierto, este fin de semana, es el ultimo de la Expo en Shangai, y a lo mejor me dejo caer por el pabellón de España, a ver que se cuentan nuestros compatriotas.



El próximo capitulo, si el tren no descarrila, os escribo desde Shangai, majos.

lunes, 25 de octubre de 2010

Paseando entre Budhas



Cuarto día en Pekín, y todavía sigo impresionado por este gran cambio cultura y social. De manera no muy extensa os comentare algunas curiosidades de los chinos. Lo primero es que son bastante explícitos en sus sonidos corporales, y bueno, según ellos dicen, no hay que impedir que el cuerpo se exprese cuando lo necesita, y mientras que paseas por la calle o incluso cuando estas cenando en un restaurante, ves siempre a alguien eructando, escupiendo (con carraspera escandalosa incluida), sonándose la nariz ( y no con un pañuelo precisamente) o tirándose ventosidades, con total tranquilidad e impunidad. Buena excusa la de “la expresión del cuerpo”, pero bastante desagradable para mi.

Otra curiosidad, es que se sienten fascinados por la piel blanca. La inmensa mayoría de los anuncios publicitarios, tienen que ver con blanquear la piel, como si persiguieran la imagen occidental (o la de una Geisha japonesa) y constantemente encuentras jóvenes completamente pálidos, tan blancos que parecen salidos de una fiesta de disfraces.

También cuando viajas en el metro es curioso ver como durante el trayecto entre estaciones, atraves de las ventanas se pueden ver como pantallas de televisión con publicidad. Realmente son líneas de luz, que junto con la velocidad del tren, crean un anuncio publicitario, como cuando uno pasa las hojas de un libro rápidamente, creando así una curiosa película.

Otra curiosidad mas es su mala educación, y es que no se puede denominar de otra manera. Aunque vean que tu haces cola, se te quedan mirando y se ponen delante, como desafiando, pero no porque yo sea occidental, entre ellos también lo hacen. Respecto al tráfico, los semáforos literalmente no existen para ellos. Ni conductores, ni peatones, entienden lo de “esta en rojo o en verde” y aquí solo se frena cuando ya no hay mas remedio y esto es un descontrol impensable en España. Por las noches las motos que circulan por calles peatonales, lo hacen siempre sin luz y solo hacen sonar su bocina, para avisarte de que no te cruces en su camino. El tráfico es realmente caótico.


Otra mas, es la alta polución que existe en Pekín. Dicen que es comparable con fumar 47 cajetillas de cigarrillos diarias. Ahora entenderéis el porque a veces llevan la cara medio tapada con una mascarilla. Yo de hecho ya empiezo a notar ese malestar que uno siente cuando solo hay humo a su alrededor, menos mal que en pocos días saldré de esta ciudad.


Otra mas, todo lo arreglan con agua caliente, me dicen que incluso en verano. Hace una par de noches fui a cenar a un restaurante bastante bueno (eso me dijo una nueva amiga china) y bueno, comparado con lo que suele costar cenar, por 5 euros, era bastante bueno. El caso, es que me trajeron un plato demasiado picante y pedí agua para paliar ese ardor. Bien pues me trajeron un vaso de agua hirviendo. Estuve a punto de hacerles caso y dejar que mi cuerpo se expresara. Lo mas increíble, es que dicen que es el mejor remedio contra todo. Ver para creer.

Por cierto, si alguna vez visitáis este país, no dudéis en pedir la carta del restaurante en chino. No me vais a creer, pero lo he visto con mis propios ojos y es que tienen dos cartas. La que es en ingles, tiene el precio de los platos, el doble de caro que la que es en chino. Uno no llega a sospechar, porque los precios siguen siendo bajos comparados con España, pero por ejemplo anoche me dieron la carta en ingles y un plato de fideos con noodles (empanadillas de carne) costaba como 3,60 euros y cuando me dieron la misma carta en chino, solo 1,80 euros. Ni que decir tiene que cene por 1,80 euros…y el plato era tan enorme que no me lo pude acabar. La foto que os adjunto es de la comida de hoy. Era un restaurante que no tenia nada en ingles, y decidí arriesgarme poco, por eso pedí verduras, que por cierto estaban buenísimas. Bien, por ese estupendo plato con la coca cola, solo he pagado 14 yuanes, algo así como 1,40  euros.

Y ya puestos, creo que es el momento de hacernos la pregunta ¿Cuánto cuesta vivir en Pekín? Bien, Pekín como toda gran ciudad es caro, si ya se que para nosotros no, pero si nos dirigimos a los pueblos, los precios aun son mucho mas bajos. El caso es que el sueldo medio mensual de un chino es de 300 euros, pero ese es de los bajos. Los mas afortunados suelen ganar como mucho unos 500 euros al mes. Pero yo he hecho mis cuentas y un español podría vivir en este país por menos de 500 euros al mes de maravilla, así es que si alguien se anima, ya sabe, ha alquilar su piso y ha dejar de trabajar para el resto de su vida. No creáis….que es para pensárselo.

Y ya para no hacerme mas extenso os hago un rápido repaso de lo que he visitado estos días (lo mejor me lo estoy guardando para el final) y os adjunto unas fotos, para que os pongáis en situación.




Por la noche he visitado el área de los Juegos Olímpicos de Bejing 2008 , ya que todos sus impresionantes edificios se encuentran iluminados, entre ellos el futurista Estadio Olímpico, o el azulado Cubo de Agua, el cual alberga en su interior piscinas olímpicas.



Durante el día, me he relajado paseando por los Templos. En el mismo momento se pueden visitar dos templos que se encuentras uno enfrente del otro. El Templo de los Lamas y el menos conocido Templo de Confucio, curiosamente, este 5 yuanes mas caro que el del Lama. El precio de los tickets de todos los Templos o edificios de interés no suelen pasar los 30 yuanes (3 euros).


El templo de Confucio no ofrece mucho la verdad, vamos se puede prescindir de el, salvo que te apetezca enterarte un poco de que va el confucionismo. Pero el Templo de los Lamas, es bastante interesante. La devoción que los chinos tienen a Budha es enorme, y te los encuentras constantemente arrodillados y encendiendo “palillos de incienso” para rogarle a un Budha (hay varios y cada uno para una cosa distinta) que haga algo por ellos o su familia. Este es un lugar de culto consagrado al budismo tibetano.


En la foto podéis ver hay  los Budha de las tres Edades ( Sakyamuni, Kasyapa y Maitreya, respectivamente pasado, presente y futuro). Pero insisto, hay Budha de la longevidad, del arte tántrico, etc. Uno puede pasar un par de horas paseando por el lugar, pero vamos si eres de los que no les llama mucho el tema, en una hora has visto todo lo que ofrece el Templo de los Lamas. Yo personalmente me lo tome con mucha calma y estuve muy a gusto callejeando entre los palacios del Templo.



Pero lo que es lugar de visita obligada son los Hutong. Como os dije son barrios dentro de la ciudad y que representan de la mejor manera lo que es la vida cotidiana y diaria de los chinos. Sus restaurantes, así como sus tiendas, por sus bajísimos precios, son el lugar perfecto para quienes disfruten gastando dinero comiendo o comprando.

En unos días os hablo de la Gran Muralla y de alguna curiosidad mas. Este país da para mucho y yo que me he adelantado ya por guías turísticas a lo que va a ver, os aseguro que aun no os he hablado de lo mas fascinante.